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¿ No crees que al menos merecía un adiós?

¿ No crees que al menos merecía un adiós?
¿ No crees que al menos merecía un adiós?

febrero 7, 2021

No crees que al menos merecía un adiós

¿No crees que al menos merecía un adiós?

Quiéreme como solías hacer, cuando tu piel era mi piel, desde el momento en el que me lancé por ti. Pero sé que me vas a doler. Me vas a doler en el corazón.  

Llevo más de treinta días… de idas y venidas. De silencios y de favores. Sólo favores para ti. No me tengo en cuenta para nada. Estoy otra vez a tu servicio. Cuando te recojo, me das un beso en la mejilla por qué no sabes cómo debes actuar. Me hago la dulce, la fuerte. Pero me viene el recuerdo de tus labios suspirando cada tira de mi piel, tu olor llena todo mi aire, y quiero llorar, pero aguanto las lágrimas y te sonrío y te hablo, te acompaño en tus delirios y en tus historias.  

Esta parte de la historia me está doliendo. Me duelo a mí misma. Me dueles tú. Me duele tu voz, me duele nuestra historia. Me duele nuestro no futuro. Me duele nuestro pasado. Me duele nuestro no presente. Me siento rota por dentro. Y veo imposible el volver a pegar los trozos. Y no quiero culparte, pero solo puedo culparte y culparme a mí por no haber encontrado otra manera.  

Quiero verte desaparecer de mi vida para siempre y sin embargo, estoy ahí cada vez que me piensas. Me apresuro a venirte a buscar, a coger tu llamada y a responder tus mensajes. Sólo que pienses en mí ya me hago presente en tu vida. Contigo quise viajar sin frenos y escapar a medianoche. Preferí improvisar sin miedo antes que esperar esta caída. Porque sabía que me iba a doler. Nos quisimos bien. Fuimos libertad de improvisar los senderos que se cruzan para respirar. Y nos respiramos.  

Fue ternura.
Fue verdad.
Pero te fuiste ¿No crees que al menos merecía un adiós?
  

De mi pecho hasta tus pies cargado de momentos, y esas palabras que eran para mí, se las regalaste al viento. Y el odio suena así de mal. ¿A caso te da igual verme morir? Dudo mucho merecer ser herida así, sólo me siento gris. Intento de verdad, y no. No sé olvidar esta clase de dolor. Debería estar prohibido hacer sufrir así.   

Déjame ver cómo me ven tus ojos. Quiero decir que, si hablamos de mirar, los ojos son de quien te los hace brillar. Y sé que ahora mis ojos ya no brillan por ti. Porque te fuiste. Y me rompiste. Y me sigo sintiendo rota cada día. Aunque ahora ya no me quieres como antes, ahora solo me utilizas. Me siento tan niña a tu lado, tan vulnerable que tengo miedo. Deja de hacerme daño, por favor. Y te he visto mirarme, y tus ojos tampoco brillan.  

A ver si dejo de pensar con el corazón y siento más con la cabeza. A ver si siento la cabeza y la levanto. Sale caro ser buena persona. 

Quiero tu presencia en casa, pero luego me molesta, ya no confío en ti, ya no me siento segura, ya no me haces sentir segura. Y todo porque te fuiste sin decirme nada, te fuiste con tu ego, con tu imbecilidad como un niño. Te fuiste con tu tontería. Así que deja de jugar conmigo, deja de atacarme, deja de herirme. Vete lejos y déjame que pueda crear una vida sin ti.  

Me sigues haciendo tu cómplice, me lo cuentas como si no tuvieses alternativa. Y esto también me rompe, porque podrías haberte quedado. Te odio por eso, por eso sé que debo cerrar mi puerta. Quiero dejar de sentir dolor cuando te vas. Quiero dejar de sentirme vacía porque me dejas vacía cada vez que te vas.  

 

No quiero echarte más en falta, si te hubieras ido despacio creo que no me hubiera enterado, pero te vas y vienes como las aguas de un río, y me arrastras contigo y luego me sueltas y me dejas ir y me ahogo y debo nadar sin ti. De verdad siento tanto dolor que no puedo soportarlo. Y quiero decírtelo, pero no puedo soportar tu desprecio, tu insensibilidad al respecto, tu prepotencia.  

En mi mente nos seguimos amando y respetando. Te pienso y te quiero cerca, pero luego cuando te miro, te escucho, te siento…. me rompo. Y de verdad que no puedo dejar de romperme. Y echo de menos el vacío que has dejado y echo de menos eso que te has llevado.

¿Cómo has tenido el valor de romper lo que teníamos? ¿Cómo has podido? ¡no lo entiendo!
Me siento triste, me siento sola, me siento enfadada y rota, muy rota.  Éramos dos promesas, éramos diez dedos que se enlazaban a la perfección, éramos coreografías obscenas sobre la almohada. Yo te acariciaba el pelo y tus ojos eran bengalas, tú me rascabas la espalda queriendo sacar mis alas.
No miento si te digo que se hace duro. 
Cobardes los dos que nos prometimos amor eterno que duró un momento y cambió de color cuando nos separamos.

Porque juntos volábamos.
Nos quisimos bien.
El amor, su fractura y su factura.  
Me va a doler sin compasión.
El silencio es ensordecedor.

Fue ternura.
Fue verdad.
Pero te fuiste ¿No crees que al menos merecía un adiós?

Noelia Pedrola

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