4 Mitos sobre el yoga

Existen varios mitos sobre el Yoga y vamos a desmontar algunos de ellos y la mejor manera es hablar desde la experiencia propia así que comenzamos.

1 – Hay que ser flexible para practicar Yoga

Este es uno de los mitos más comunes sobre el Yoga, pensamos que tenemos que ser de chicle para practicar Yoga y la flexibilidad precisamente es una de las cualidades que se va ganando con el tiempo. Si ya la tienes, poco avance en este terreno vas a experimentar. Disfrutarás del asana (la postura) pero no vas a notar ese progreso en tu cuerpo.

Desde mi experiencia, puedo aportar, que yo en el colegio era lo menos flexible que te puedas imaginar y hoy en día, he ido ganando flexibilidad desde que me inicié en el Yoga.

Aunque tengo alumnas y alumnos más flexibles que yo no me impide ser profesora de Yoga.

2 – El Yoga es para mujeres

Parece que el Yoga está destinado para mujeres. Nada más lejos de la realidad, en los inicios del Yoga en la India, solo lo practicaban los hombres. A las mujeres no les estaba permitido y hoy en día parece que se han cambiado las tornas.

Precisamente, tiene algo que ver el primer mito sobre el que he hablado antes, la flexibilidad. Partiendo de esta creencia, muchos hombres no se acercan a conocerlo.

También hay otro mito del que hablaré después, se cree que en Yoga no hay un gran esfuerzo físico y que es estar sentados, haciendo estiramientos y cantando mantras (algún tipo de Yoga puede ser así, solo hay que buscar el que más te guste).

3 – En el Yoga no se hace ejercicio

Como he comentado anteriormente existe la creencia de que, en el Yoga, se hacen cuatro estiramientos, alguna postura y se cantan mantras.

Puede que algún estilo de Yoga lo haga, pero si algo tiene el Yoga, son variedades. Solo tienes que buscar el que más se adapte a ti. Te aseguro que si lo que quieres es sudar puedes hacerlo y mucho. Con un Yoga Vinyasa o un Power Yoga (y si no pregunta a alguno de mis alumnos/as).

El Yoga tonifica tu cuerpo y te pone en forma física, no es el objetivo principal, pero es una de las consecuencias de su práctica.

4 – No es para todas las edades

Yo diría de 0 a 100 años o más. Desde que nacemos ya de bebés nos estiramos, agarramos nuestros pies con posturas imposibles, que bien podrían ser de Yoga.

En la niñez, la iniciación al Yoga es muy bonita porque permite a través de juegos, conocer posturas, respiraciones, gestionar emociones y practicar en familia.

En la adolescencia, es un poquito más difícil, pero con una práctica energética, con una música más adaptada a su edad, pueden hacer una clase divertida sin perder la esencia del Yoga.

En la madurez, nos ayuda a mantenernos en forma y a buscar serenidad que nos hace falta a causa del estrés y la rutina diaria.

En la vejez, nos mantiene con vitalidad, para que nuestro cuerpo siga en funcionamiento y nuestra mente activa y despierta.

Hay muchos más mitos sobre el Yoga, como que los Yoguis somos un poco friquis (o mucho), que vamos todo el día en mallas y camiseta, tenemos que comer de una determinada manera o que solo cantamos y bailamos mantras.

Como os decía, yo hablo desde mi propia experiencia y los que me conocen, saben que canto y bailo todos los estilos musicales y en mis clases no solo se escuchan mantras. Me muevo mucho por las redes sociales y lo confieso tengo Tik Tok.

Vamos a desmitificar al Yoga y hacerlo más cercano, que cada persona lo viva como quiera, porque uno de los principales objetivos del Yoga es, sin duda, evolucionar como persona y vivir la vida como tú quieras vivirla.

Namasté.

Aquí os dejo uno de los videos de la sección de Yoga en Familia, de mi canal de Youtube.