Día Internacional del Yoga.

junio 22, 2021

Día Internacional del Yoga

Día Internacional del Yoga.

Bajo la denominación de Día Internacional o Día Mundial varias entidades internacionales y, en especial, la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.), han desarrollado mucho la práctica de elegir un día fijo en el calendario, para celebrar, conmemorar, rendir homenaje o festejar, anualmente, un hecho, un acontecimiento, un elemento o fenómeno natural, un actuar remarcable, un personaje, una ciencia, una ocupación, una condición humana, un valor universal, un aspecto cultural, etc. Incluso también para censurar e impedir el olvido de alguna práctica reprochable durante la historia, con el objeto de evitar que vuelva a pasar.

Así, tenemos alrededor de 745 días internacionales o mundiales.

En este orden de ideas, sólo a título ejemplificativo y selectivo, a razón de solo tres por mes, ilustramos en enero: Día Mundial de la Lucha contra la Depresión (13), Día Internacional del Abrazo (21) y Día Mundial de la Educación Ambiental (26); en febrero: Día Mundial contra el Cáncer (4), Día Mundial de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina (6) y Día Internacional de la Lengua Materna (21); marzo: Día de la Cero Discriminación (1), Día Internacional de la Mujer (8) y Día Mundial de la Poesía (21); abril: Día Mundial de la Creatividad y la Innovación (21), Día Internacional de la Madre Tierra (22) y Día Mundial del Libro (23); mayo:  Día Internacional contra el Bullying o el Acoso Escolar (2), Día Mundial de las Abejas (20) y Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo (21); junio: Día Mundial del Medio Ambiente (5), Día Mundial contra el Trabajo Infantil (12) y Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura (26); julio: Día Mundial del Cacao (7), Día Internacional de Nelson Mandela (18) y Día Internacional de la Amistad (30); agosto: Día Mundial de la Relajación (15), Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Motivados por la Religión y las Creencias (22) y Día Internacional para el Recuerdo del Comercio de Esclavos y su Abolición (23); septiembre: Día Internacional de la Democracia (15), Día Mundial de las Playas (18) y Día Mundial del Corazón (29); octubre: Día Internacional de la No Violencia (2), Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama (19) y Día Mundial de la Animación (28); noviembre: Día Mundial de la Ciencia al Servicio de la Paz y el Desarrollo (10), Día Internacional del Patrimonio Mundial (16) y Día Mundial de la Filosofía (18); y, diciembre: Día Internacional de las Personas con Discapacidad (3), Día Internacional de los Derechos Humanos (10) y Día Internacional de la Solidaridad Humana (20).

En todo el planeta, y esa es la idea, se organizan diversas actividades a nivel escolar y comunitario, que giran en torno a la temática del día de que se trate.

Y el Yoga no quedó fuera de ello, pues cada 21 de junio se celebra entonces el Día Internacional del Yoga[1], siendo su cometido el de crear consciencia a nivel mundial acerca de los beneficios del Yoga, tal como lo reseña la Resolución Nro. 69/131[2] del 11 de diciembre de 2014, de la Asamblea General de la O.N.U.

La propuesta fue iniciativa, como era de esperarse, de la India, idea que contó con el apoyo de nada menos que 175 Estados Miembros de la institución.

En esa ocasión quien para entonces era el primer ministro indio, señor Narendra Modi, dijo en su discurso lo siguiente: «el yoga es un don inestimable de nuestra antigua tradición. El yoga representa la unidad de la mente y el cuerpo, el pensamiento y la acción. Es importante coordinar todos esos aspectos. Ese enfoque holístico es valioso para nuestra salud y nuestro bienestar. El yoga no se trata solo de ejercicios, se trata de una manera de descubrir el sentido de identidad de uno mismo, el mundo y la naturaleza».

Por supuesto que, para aquel momento, ya el yoga había entrado profundamente en el mundo occidental y el resto del planeta, gracias a los viajes y a la acción efectiva de grandes y memorables maestros yoguis, como, por ejemplo, Swami Satchidananda, Swami Vivekananda y especialmente Paramahansa Yogananda, el autor de “Autobiografía de un Yogui”, todo lo cual, junto a esta designación del 21 de junio, nos evidencia una verdadera internacionalización o mundialización del Yoga.

Empero, debemos advertir que no asistimos a un fenómeno de apropiación cultural (lo cual sería reprochable por irrespetuoso), a menos que quienes pretendan practicarlo o enseñarlo lo desnaturalicen, convirtiéndolo en una actividad deportiva, vanidosa y egocéntrica, o sacar provecho lucrativo de las tradiciones originarias de otras culturas.

Y afirmamos que su práctica y enseñanza en occidente no es apropiación cultural por dos razones. La primera por cuanto tal como lo indicamos, fueron grandes maestros de la India quienes por propia voluntad y entenderlo razón de vida, viajaron a los Estados Unidos de América, desde donde comenzó su expansión, al objeto de transmitir este legado cultural para el provecho de todos.

 Y la segunda, por cuanto fue la misma India, cuna del Yoga, la que propuso este día internacional, para fomentar no su apropiación sino la apreciación de esta extraordinaria manifestación cultural, lo cual pasa, recordémoslo, por el respeto y valoración de la dignidad de esta tradición ancestral.

Se produce de esa forma lo que se conoce como transculturación, mediando el enriquecimiento del patrimonio cultural de una comunidad que entra en diálogo intercultural con otras comunidades, beneficiándose todos de esa maravillosa diversidad cultural, sin agresión a las respectivas identidades culturales

Para terminar, tengamos en cuanta que no es para nada casual la elección del día 21 de junio de cada año, pues precisamente ese día, por razones digamos energéticas y cósmicas, por tratarse del solsticio de verano, que explican que también se celebre el Día Internacional de la Celebración del Solsticio[3] y el Día Internacional del Sol[4], está vinculado con el Samadhi (octavo paso según los yogasutras de Patanjali), o estado de consciencia que lleva a la iluminación o liberación del ser esencial que se funde al Absoluto Universal, floreciendo el séptimo chakra o Sahasrara Chakra hacia la luz del universo.

Nada es casual. Todo es causal.

Alberto Blanco-Uribe

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