Vivir desde el corazón: Aprendiendo a pedir

Vivir desde el corazón: Aprendiendo a pedir

He concebido este artículo en femenino porque hay un cierto común denominador en nosotras, las mujeres.

En reglas generales nos cuesta mucho más pedir que a los hombres.

El problema suele estar en nosotras. Es un miedo aprendido.  Una más de esas creencias irracionales.

Nos hemos ido modelando para atender el deseo ajeno, y terminamos por no saber, ni que queremos, ni cómo pedirlo.

La mayoría de las razones tienen que ver con el peso familiar, social y cultural, en general nos cuesta aprender a PEDIR.

Es por ello que, pasado un tiempo, acabamos explotando, y frustradas de tanto esperar, transmitimos nuestro mensaje en el peor momento y de la peor forma posible: exigiendo.

Muchas suelen ser las causas, miedo al rechazo, recibir un NO por respuesta, mostrar debilidad, vulnerabilidad, o vergüenza. Miedo a ser juzgadas, a no ser aceptadas. Pensar que quedamos en deuda con el otro, etc.

Nos cuesta: pedir un trato laboral más justo, un ascenso, un aumento de sueldo.

Nos cuesta: pedir aquello que deseamos de otra personas, incluso de nuestra pareja. Piensa cuanto te cuesta pedir un abrazo, o aquello que te apetece experimentar sexualmente.

¿Cuántas veces te has sentido impotente, frustrada, malhumorada, llena de malestar y desasosiego por no pedir las cosas claramente?

¿Cuántas has llorado porque te sentías incomprendida o malinterpretada? Culpando al mundo entero por esa sensación amarga de no encontrar entendimiento y comprensión.

Detrás de cada petición, aguarda una emoción, una expectativa… y tenemos miedo a sentirnos defraudadas. Pedir ayuda nos expone a los demás. Nos hace cuestionarnos si la imagen que damos se corresponde con la que sentimos que somos.

La sensación de soledad nos abruma cuando no podemos entendernos con nuestro semejantes.

Todos tenemos necesidades y deseos legítimos de tipo social, físico y emocional. A veces por miedo al rechazo no solemos pedir lo que deseamos.

Tenemos el derecho de pedir aquello que para nosotras es importante.

Las buenas intenciones no son suficiente para conseguir que nos entiendan adecuadamente.

La torpeza con la que asiduamente pedimos a los demás lo que necesitamos de ellos se repite continuamente.

La mayoría de las veces utilizamos mal el mensaje que queremos y necesitamos transmitir.

El reto de un proceso comunicativo está en que la otra persona interprete fielmente lo que la otra quiere expresar, es decir la INTENCIÓN debe de coincidir con Ia INTERPRETACIÓN.

La necesidad que no se expresa, se esconde en nuestro interior, esperando y creciendo.

Cuando no pedimos, nos sentimos mal con nosotras mismas, rumiando y lamentándonos por ese algo que deseamos, pero que no llega.

 Así que si necesito exponer algo que me importa debo de asegurarme que sé cómo hacerlo.

Pedir que la otra persona me escuche activamente, y apoyarme en cuidar mis palabras, confirmar mensajes.

Si eres de las que piensa que nunca te escuchan, o nunca te entienden, quizás deberías de cambiar de estrategia para que el diálogo sea enriquecedor y no termines desgastada sin ningún resultado positivo.

Para poder relacionarnos con los demás desde el respeto, la consideración y la confianza, hay que trabajar la comunicación. Encontrando un equilibrio entre la pasividad y la agresividad.

Expresarnos con determinación y claridad, respetando los derechos de los demás.

Si nos pronunciamos de manera cuidadosa sumando lo anterior, aumenta enormemente la probabilidad de que nos entendamos o nos pongamos de acuerdo.

Somos seres sociales, nos necesitamos unos a otros.

Sin embargo, no nos han enseñado a pedir, nos han repetido que debemos de ser autosuficientes y orgullosas.

¿Te has parado a pensar que tal vez los demás no nos ofrecen su ayuda porque no saben que la necesitamos?

¿O que tal vez no sepan lo importante que es para nosotras?

Aquí te dejo algunas recomendaciones que me han servido en los últimos años. Después de darme cuenta que no sabía pedir aquello que necesitaba. 

  • CAMBIA DE ACTITUD. La Disposición mental y neurológica es básica para entrenar un nuevo aprendizaje.
  • BUSCA momento y lugar adecuado para hablar. Puedes visualizar la situación con anterioridad.
  • EXPRÉSATE de forma sencilla para facilitar la comprensión. Entrenar en voz alta lo que quieres decir es una buena opción.
  • MANTÉN diálogos internos visualizando el momento es realmente beneficioso.
  • REALIZA tu petición sin culpas y sin ataques. Puede que tu cabeza te esté jugando malas pasadas cuando entras defendiéndote o atacando sin tregua.
  • EXPRESA tus sentimientos y pensamientos de forma clara. Intenta ser objetiva. Quien está escuchándote sin duda quiere comprenderte.
  • COMPRENDE que la persona que te escucha no puede adivinarte. No tiene por qué saber lo que es importante para ti. No des nada por hecho, intenta abrirte y no has suposiciones.

 Espero os sea útil. Un abrazo  Gra

Os invito como siempre a entrar en mi página www.yogasohamgraciela.com

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