Ser abundante, vibrar en abundancia, llamar a la abundancia… 

Genial. Y ahora, ¿cómo hago para ser mas abundante? 

En mi caso, que es igual a millones de casos, crecí en un hogar de padres empleados con infancias repletas de carencias de todo tipo y color. A la vez, ellos fueron criados por padres empleados con infancias repletas de carencias de todo tipo y color… Y así… 

Entonces, si casi traigo en mi ADN la carencia generacional, ¿Cómo se borra ese estigma y se crea algo completamente nuevo? 

No importa si lo hizo/dijo tu abuela, tu madre o vos, pero si alguna vez (leé con atención) minimizaste un elogio, tomaste un regalo como una “molestia” de quién te lo da, armaste una colección de bolsas de supermercado, saliste con alguien por no quedarte en casa sola, te cuesta desprenderte de ropa que hace rato no te va o guardaste la lapicera que no anda bien “por las dudas”… Te pregunto lo que yo me pregunté en su momento:  

Ritita de mi corazón: “¿Cómo hace el universo para enviarte lo que querés si a todo lo lindo que te llega le decís que NO? ¿Cómo sabe el universo que querés realmente si aceptas cosas “por que son mejor que nada”? Si la respuesta es confusa, no puedo esperar un resultado a medida de mis deseos. 

Si el miedo a la carencia guía mis decisiones es esperable que los resultados de las mismas lleven a la generación de más carencia. 

Para ganar una gallina hay que arriesgar un huevo 

Es decir, si quiero ver reflejado en mi vida lo que realmente deseo, debo ser clara en mi comunicación lo que me llevará a destruir mis patrones arraigados. 

Muchas, si no la mayoría, de las cosas que aprendimos en torno a la abundancia, venían de la mano con valores o cosas buenas: “El que guarda siempre tiene”, “Mas vale pájaro en mano que cien volando”, “los que no saben guardan, son pobres aunque trabajen” o “el que mucho abarca poco aprieta”

Todas estas frases nos hablan de que es mejor tener poco o de retener y no de fluir… Y si el dinero, cómo todas las cosas, es energía debe fluir para cumplir su función. 

En fin, puedo compartirles que he llegado a 3 formas de empezar a ser abundante: 

  • Reconocer nuestras creencias con el dinero. Esto permite traerlas a un plano consciente y por ende, poder modificarlas. 
  • Cambiar lingüísticamente. No repetir cómo mantas estas frases que solo afirman estos patrones que confunden al universo. 
  • Agradecer. Lo que llega, lo que se va y lo que está en camino. Esta es una hermosa forma de generar mas energía igual. 

No olvidemos que manifestar “necesitar algo/alguien” es seguir en modo carente. Empecemos: No NECESITO eso, lo ATRAIGO. 

Abrazo. 

Rita Dalzin

Coach ontológico y vocacional
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