Procrastinar

El ser humano tiene muchas capacidades, pero la de mirar hacia otro lado es de las que más hacemos uso. Que arte tenemos para no ver, no mirar, darnos media vuelta, quitarnos de en medio y no involucrarnos con el pretexto de esto o aquello, dándole una falsa realidad a la realidad.

La verdad es que posponer las cosas, sentimientos, palabras o acciones se nos da sumamente bien a la mayoría. En definitiva, el arte de dejar para mañana lo que se debería haber resuelto hoy. Procrastinar es postergar o evitar un trabajo que debería haberse hecho. Que sencillo nos resulta sustituir actividades o situaciones importantes a todos los niveles, cambiándolas por acciones más irrelevantes o agradables por miedo, pereza, inseguridad y falta de convencimiento.

Esto es un trastorno volitivo del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción por realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad. Puede ser psicológico (en forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. Normalmente comienza por la ansiedad que genera saber que se tiene una tarea pendiente por la cual no se crea la fuerza de voluntad necesaria para concluirla. Lo que se está posponiendo puede ser percibido como algo perturbador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, aburrido o estresante, por lo cual, se auto justifica posponerlo a un futuro idealizado y así quitarle la urgencia que, en nuestro sentir real, tiene ese acto en concreto.

Procrastinar

En la sociedad actual, se caracteriza a la gente por desarrollar varias actividades a la vez. Lo cual puede ser contradictorio para no llevar a cabo satisfactoriamente ninguna de ellas, creándonos así frustración, rabia o sentido del fracaso. Esto hace aumentar nuestras ganas de procrastinar en las cosas verdaderamente importantes para nuestro sentir. Al final, se trata de saber priorizar en cada instante hacia el lado correcto de la balanza. Por seguir la marea e ir navegando en esa falsa comodidad nos olvidamos de ser lo que realmente somos y nos olvidamos de sentir lo que realmente nos late dentro de nuestro pecho.

Nos desconectamos tan fuertemente de nuestra Alma que nos es más sencillo mirar hacia otro lado, que estar presentes en nuestra propia vida. La presencia es tan sumamente importante… nos mantiene conscientes y priorizando en lo que realmente importa que son los sentimientos, acciones, relaciones y pensamientos que nos hacen tener las fuerzas necesarias para hacerle frente a todas esas cosas que pospusimos por no estar en presencia y consciencia de lo que es verdaderamente importante para nosotros.

Lo peor de todo es que la mayoría de los padres ya hacen futuros procrastinadores a sus hijos, no dejándolos en libertad de tener momentos de aburrimiento, que es lo que hace aumentar su creatividad y consciencia absoluta. Al contrario, colegio y mil cosas que hacer durante todo el día para que ellos (los padres) puedan tener tiempo también de hacer sus miles de tareas absurdas y sin sentido en la mayoría de los casos. Esto hace que la rueda se haga cada día mayor y que ni siquiera se preste atención a lo que nos está sucediendo como sociedad.

Procrastinar

Una sociedad donde más, nunca es suficiente y ese más, normalmente no es importante y entonces se genera un menos en nuestras emociones y valores humanos. Nos estamos yendo a la deriva emocional por no parar y hacer lo que realmente necesitamos urgentemente que es tan sencillo como conectarnos con la naturaleza, rodearnos de seres humanos conscientes y darnos amor incondicional a cada instante del día. Compartir, estar y vivir con los seres que hemos elegido para caminar de la mano de manera consciente y mágica.

Si hacemos que se destruya el hecho de seguir procrastinando y nos volvemos más empáticos, humanos y conscientes. Volveremos entre todos a vivir en la armonía necesaria para sentir que la vida merece la pena ser vivida.

Yo quiero dejar de posponer.

Yo quiero no mirar a un lado.

Yo quiero estar en el ahora.

Yo quiero ser y sentir.

Yo quiero amar y ser amado.

Yo quiero dar y recibir.

Yo quiero sentir que estoy unida a mi yo real y así poder entregarme en cuerpo y alma a lo que realmente importa que es ser feliz y hacer feliz a los que me rodean.

Ámate tú para ser amado.

Respétate tú para ser respetado.

Cuídate tú para ser bien cuidado.

Adriana Casanovas Morales

E-mail: adriana_casanovas@yahoo.es

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