Acéptate tal como eres
Acéptate tal como eres

Acéptate tal como eres

Uno de los desafíos que podemos enfrentar en nuestras vidas parte de esta frase: «acéptate tal como eres». Y es que está en la naturaleza del ser humano ser su propio «enemigo». Cada vez que queremos lograr un nuevo objetivo, nos autoboicoteamos. Y muchas veces, no queremos reconocerlo y miramos para otro lado.

La autoaceptación, es el paso siguiente al autoconocimiento. Una vez que hayas logrado autoconocerte, con tus luces y tus sombras, podrás decidir si te aceptas o no. Tú decides, nadie más. No puedes buscar esa respuesta fuera de ti. Porque todos los cambios necesarios son desde dentro hacia fuera.

Podrás depositar tu destino en el afuera, pero así también serán los resultados. Y ten por seguro, que no serán tuyos. Sino los que alguien más decidió por ti. Entonces, el primer paso es conócete. Y el que sigue es acéptate. «Tal y como eres», porque así como amamos nuestras fortalezas y atributos, también debemos amar nuestras debilidades. Pero no para escudarnos en ellas, sino para reconocer nuestra parte más humana.

Revisemos nuestra infancia

Desde niños, tal vez te enseñaron que llorar estaba mal, que debías ser fuerte. Que los niños no lloran porque demuestran debilidad, y las niñas no lo hacen para demostrar educación. Y como éstas, muchas creencias se instalan en nuestro subconsciente. Cuando somos niños, las creemos. Se convierten en una verdad irrefutable. Y a medida que crecemos, las vamos validando por la, también, creencia, de que no debemos faltar a aquello que nos han enseñado. Sin embargo, muchas de esas creencias solo nos quitan la posibilidad de sentir y vivir experiencias nuevas. Además de reprimir una y otra vez nuestras emociones.

Creencias que nos limitan

Existen creencias que limitan nuestro ser y nuestro hacer. Algunas se generan en nuestra infancia, como comenté antes. Y otras las vamos aprendiendo a medida que crecemos. Pueden venir de nuestros familiares o también de los grupos de pertenencia, sobre todo en nuestra adolescencia. ¿Cuántas veces quisiste ser parte de un grupo «x» o «y»? Porque eran los más «populares», o los más «deportistas» o porque estaban «a la moda» del momento. ¿Estabas aceptándote o estabas siguiendo las reglas de ese grupo por solo pertenecer?

Y es que otra de las características de los seres humanos, es que nos gusta andar en «manada». Es la parte más primitiva que nos caracteriza y que marca por muchos momentos nuestra vida. Pertenecer o no a ciertos grupos, era la cuestión. Y así adoptamos creencias que nos hicieron creer que si no estábamos dentro, no éramos aceptados por el resto,

Adultez y aceptación

Ya en nuestra etapa adulta, comenzamos a tomar decisiones que nos comprometen más. Y también es cuando se definen aún más las relaciones que tendremos. Comienzan a aflorar todas las creencias aprendidas, y que sin darnos cuenta se convirtieron en comportamientos, y hasta en algunos casos, en personalidad. Ahora sí, o te aceptas o sigues a la deriva de lo que opinen los demás. O tomas las riendas de tu vida, o sigues viviendo vidas prestadas y diseñadas por otros.

Muchos, lamentablemente, siguen viviendo en ese «piloto automático», sin siquiera preguntarse si lo que están viviendo lo eligieron. Mientras que otras personas, comienzan a tomar consciencia de sus vidas y toman decisiones diferentes a lo aprendido o establecido. Ahora te pregunto: ¿estás viviendo la vida que quieres o la que alguien o algo te dijo cómo vivir?

Aceptación y decisión

«Acéptate tal como eres»: con lo aprendido, con lo vivido, con el camino ya transitado. Con tus luces y tus sombras. Con tus fortalezas y debilidades. Y entiende que tu presente, no es tu destino final. Estás a tiempo de poner en jaque a esas creencias que te limitan y que han dominado toda tu vida. Estás a tiempo de tomar la decisión de cambiar tu vida. Tomando decisiones elegidas desde el autoconocimiento y autoaceptación.

El Coaching es una de las herramientas que facilitan estos procesos de cambio, desde tu estado actual hacia tu estado deseado. Más nadie, absolutamente nadie, sabrá mejor que tú qué es lo mejor para tu vida. Bucea en tu interior, allí están todas las respuestas para esas preguntas que jamás te habías hecho. Acéptate. Anímate. Descúbrelo.

#poradultossanosemocionalmente

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Débora Quilaqueo

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