Y la vida sigue
Y la vida sigue

Y LA VIDA SIGUE

Y la vida sigue, aunque tú mueras

Y la vida sigue, aunque no lo creas

Y la vida sigue, aunque te de pena.

Vamos por la vida como si nunca fuéramos a morir, no tenemos conciencia de la muerte (tema tabú para muchos), a pesar que la muerte es un proceso más de la vida. Si viviéramos y creciéramos desde niños con consciencia de la muerte, aprovecharíamos más y mejor el tiempo, aprenderíamos a ser felices de forma natural, desarrollando un instinto más elevado para no perder nuestro valioso tiempo ni con gente ni con cosas que no merecieran nuestra energía. Sin entrar en dramas absurdos, falsos compromisos y tristes relaciones vacías.

Si viviéramos en consciencia con la verdad, lo único cierto es que, nacemos, morimos y no hay nada de trágico en eso, seríamos libres de vivir en unión con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea. Seríamos capaces de estar más conectados con la vida gracias a entender que algún día todos moriremos.

La muerte de un ser querido nos deja heridas en el Alma, que nos cuesta sanar, mucho más cuando esas muertes son inesperadas y te dejan absolutamente en “shock”. Si hubiera más educación emocional, si creciera nuestra espiritualidad, seríamos capaces de superar estas pérdidas y aprender que la persona que vino y decidió cuando nacer, también se va decidiendo cuando morir. En nuestro egoísmo humano, cuando perdemos a alguien querido, el drama que se genera es en su mayoría por el apego, la impotencia, la rabia, la frustración y el miedo que nos causa a nosotros esa pérdida.

Ahí está nuestro mayor error y lo que nos hace sufrir más.

  • Pensar que hubiéramos podido hacer más por esa persona.
  • Pensar que no le dedicamos el tiempo que se merecía.
  • Pensar que nos quedaron cosas por decir.
  • Pensar que no estuvimos a la altura de su amor.
  • Pensar en lo mucho que extrañarás su presencia.
  • Pensar que será de ti sin él/ella.
Y la vida sigue

“Pensar”, utilizar nuestra mente cuando en realidad debemos estar guiándonos por nuestro corazón. Pasar nuestro duelo como nos dicte el Alma y ser fieles al tiempo necesario para sanar limpiamente nuestra herida sin generar más dolor a algo que ya nos causa suficiente trastorno. Ese sería el trabajo a realizar.

Porque la verdad es que la vida sigue. Aunque tú te mueras, aunque yo me muera, la vida sigue, saldrá el sol cada día, lloverá, nevará, crecerán las flores, nacerán animales, se cultivarán alimentos, la luna crecerá y menguará, las mareas irán y vendrán, tus familiares, amigos y conocidos seguirán sus vidas…

Porque vivimos en una eterna rueda que no para y la vida sigue y seguirá a pesar de nosotros

Adriana Casanovas Morales

E-mail: adriana_casanovas@yahoo.es

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