Vivir

Lo que hace creer que existo en este momento,

Tan solo es una creencia conciente del cuerpo y la mente.

¡La mente me dice¡

Observa estás aquí y ahora,

En este espacio, tiempo y momento.

Lo que me lleva a la pregunta,

¡Si estoy aquí!,

¿Para qué la mente conciente me dice observa?

Al parecer me esté enseñando…

Que soy el observador de mi propia fantasía,

La cual he producido dentro de la mente.

Eso me lleva a discernir de forma consciente,

Ser un observador lejano a la situación aparente,

Que lo que observo es una memoria,

Producto de millones de memorias,

Provenientes de un origen fragmentado.

Estas memorias fragmentadas que se han almacenado en la mente,

Y la mente al creerse ego,

Defiende su película de ficción,

Tentando al engaño al decirme,

«Observa, estas aquí y ahora».

Al ser consciencia me disuelvo en la ilusión,

La ilusión se desvanece,

Junto a la tentación de la creencia,

El cerebro con el cuerpo se resiste,

Tal es su capricho y anhelo mental de existencia,

Que defienden con tensión y dolor tal situación,

Para evitar despertar total y fundirse en consciencia.

Cabe destacar;

Que al aplicar más énfasis,

Para evitar la tentación de darle realidad a esta fantasía,

Que proyecta la mente al exterior,

Parece convertirse en una realidad,

Doy menos atención a lo que observo afuera,

Experimento las sensaciones del cuerpo.

Lo que antes parecía tener sentido va desapareciendo,

Queriendo mantenerme en la experiencia interna,

En la sensación que experimenta el cuerpo,

¡Me dice!

¡Nada es real!

Paso a paso vas avanzando,

Debe desaparecer lo externo,

Vivir la experiencia de lo superficial,

Desaparecer,

Es lo inexistente,

Pasando a experimentar,

La conciencia propia del momento,

Vivir la experiencia de la presencia,

Reconocer que se está y no en el cuerpo.

Es similar a una danza,

Flotas con la respiración misma,

Te preguntas;

¿Qué es lo que experimenta el aire que entra en un globo?

¿Cómo es el viaje de la burbuja de jabón?

Cuándo fluye a través de un espacio sin fin

Es una sensación sin descripción,

Es imposible describir lo desconocido,

Expresar la experiencia con conceptos que darían lugar a fantasías,

Es inexistente.

En este instante,

La experiencia mental se defiende,

El ego aparente rechaza y sostiene que no continúe,

Pero….

Voy más allá de los conceptos,

Acepto el viaje,

Despegó y dejo que fluya el espacio y el tiempo.

Esto lo hace la mente al divagar,

Deja de existir en el presente,

En esta experiencia se mantiene en el presente,

La mente no divaga,

Se hace conciente del lugar donde está,

Luchando, para mantener su realidad aparente,

Anclándose al cuerpo y al presente.

Soy su observador, le observo,

Le hablo,

Da órdenes al cuerpo,

Traduce y escribe,

No es autómata,

Espera paciente,

A que le indique que hacer.

Se ha convertido en servil,

Su única utilidad es servir para defender su fantasía aparente,

Se defiende de transcender la ilusión para despertar a la realidad,

La he visto,

Quieta sin saber que hacer,

Establece rutinas,

Para engañar y volver a poseer el control de la ilusión.

Con esto busca controlar y evitar la conexión con el todo,

No temo, sé que Dios está aquí,

Su presencia me acompaña,

En este instante,

Solo soy vigía de la mente,

Que escucha atentamente el mensaje del creador de todo y de mí mismo,

Que soy su hijo,

Observo a la mente y su ego,

Para evitar que tome el control,

Y haga realidad la ilusión en el presente.

 Pablo César Pastor Guerra

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